01·10·2020

(Actualidad)

La empleabilidad de las personas con discapacidad se enfrenta a un futuro poco alentador

Un estudio de Fundación Once revela que las personas con discapacidad se encuentran ante una situación de incertidumbre laboral, que les puede afectar psicológicamente.

Nuestro país atraviesa una complicada situación, tanto en su dimensión sanitaria, como en la económica o educativa, debido a la crisis provocada por la pandemia de la COVID-19. Se han analizado numerosos aspectos en referencia a las consecuencias que viviremos durante los próximos años. Sin embargo, hasta ahora, no contábamos con un informe o estudio oficial sobre los estragos que esta crisis provocaría en la empleabilidad de las personas con discapacidad.

La semana pasada, el Observatorio sobre Discapacidad y Mercado de Trabajo de la Fundación ONCE (Odismet) publicó las conclusiones de su investigación sobre la situación actual de las personas con discapacidad en nuestro país, principalmente en el terreno laboral. El resultado de dicho informe no presenta una realidad positiva ni ofrece un futuro alentador en ese sentido.

“Dada la situación actual, nos pareció necesario realizar una radiografía sobre los efectos y consecuencias de la Covid-19 entre las personas con discapacidad. Se hace imprescindible saber cómo les ha afectado el coronavirus y, sobre todo, de qué manera va a repercutir en su incorporación o mantenimiento en un mercado laboral castigado y arrastrado por la crisis sanitaria. Además, hay una particularidad: ya estaban en desventaja antes de que el virus trastocara el mundo”, precisó la secretaria general de Inserta Empleo, Virginia Carcedo, en la presentación del informe.

Para la realización de este completo informe, los expertos de Odismet han entrevistado a cerca de 1.500 personas  (un 10% de ellas personas con discapacidad intelectual) y han analizado el impacto de la pandemia sobre ocho variables: hogar y confinamiento, consecuencias físicas y psicológicas sobre la salud, atención médica, actividades para prevenir el contagio, empleo, actividades para sobrellevar la cuarentena, medidas de protección social, y perspectivas de futuro.

Aumenta la brecha en la tasa de empleabilidad

Según desvela ‘Efectos y consecuencias de la Covid-19 entre las personas con discapacidad’, el 12% de las personas con discapacidad que ocupaban un puesto de trabajo antes de la pandemia ha perdido su empleo, mientras que tres de cada cinco (60%) temen perderlo próximamente. Un dato muy preocupante, teniendo en cuenta que antes de que el COVID-19 irrumpiera en nuestras vidas, sólo una de cada cuatro personas con discapacidad tenía empleo y había una diferencia de más de 40 puntos porcentuales en la tasa de empleabilidad entre personas con discapacidad (25,5%) y la población general (65,9%).

Por otro lado, la tasa de afectados por ERTE entre las personas con discapacidad se sitúa en el 37%, mientras que en el resto de la población es el 3,1%. Además, la temporalidad de los contratos, también muestra un dato relevante: tan solo el 61% de los ocupados lleva menos de un año en la empresa.  Todo ello, sumado a que el 78% de las personas con discapacidad empleadas se dedican al sector servicios –uno de los más afectados por la crisis- despierta las alarmas, pues se dibuja así un escenario muy incierto.

“Las personas con discapacidad miran hacia el futuro con preocupación e incertidumbre, conscientes de las dificultades económicas y laborales que deberán afrontar”

Además de las consecuencias sobre la inserción laboral de las personas con discapacidad, desde Odismet, analizan las secuelas psicológicas que conlleva la situación de crisis por pandemia para el colectivo. Según señalan, éstas son aún más graves que para el resto de la población, especialmente para las personas con discapacidad intelectual, pues el confinamiento y la falta de actividad laboral o educativa les afectan seriamente.

En DOWN ESPAÑA, nos preocupan especialmente los altos datos de pérdida de puestos de trabajo en personas con síndrome de Down (despidos, ERTEs y bajas laborales temporales) que está dejando esta crisis y nos unimos a la Fundación ONCE para reclamar nuevas medidas que fomenten la contratación de personas con síndrome de Down en busca de lograr una inserción plena del colectivo en la sociedad.