20·12·2019

(Actualidad)

DOWN ESPAÑA reivindica una adaptación de los estatutos deportivos para evitar más ‘casos Laia’

Desde la Federación solicitamos que se realicen los ajustes necesarios para que los reglamentos deportivos garanticen la inclusión de las personas con síndrome de Down en el deporte.

El pasado mes de noviembre, los medios de comunicación y redes sociales se hacían eco del caso de Laia, una chica de 14 años a la que la Real Federación Española de Voleibol no permitía competir en la Copa España. El motivo era que la adolescente, que tiene síndrome de Down, juega desde hace ocho años en una categoría que no le corresponde por su edad. Laia forma parte del equipo de Espluges en la categoría infantil -correspondiente a menores de 13 años-. Al tener un año más que el resto de sus compañeras, según la normativa de dicho deporte, Laia debería jugar en la categoría de cadetes. Para poder garantizar su inclusión, el club barcelonés, con el consentimiento de la federación catalana, permitió que jugase con niñas un año menores que ella con las que se siente en condiciones a su capacidad, pero la Federación deportiva no admitía dicha situación en la competición nacional por no respetar el reglamento.

La insistencia del equipo de Laia, la gran repercusión de la noticia y el enorme apoyo que recibió la joven, tanto en su localidad como en toda España, consiguieron que la Federación aceptase su caso como una excepción y que Laia compitiese con su equipo. «Se permite la inscripción de la jugadora toda vez que el club ha solicitado la inscripción excepcional de la jugadora en una categoría que no le correspondía por edad», informaron desde la Federación de Voleibol.

Una excepción que no cambia la realidad

Gracias a la inscripción del Espluges en la competición, Laia y sus compañeras podrán jugar a partir de esta semana la Copa de España de Guadalajara. Sin embargo, DOWN ESPAÑA considera que aunque en el caso de Laia se haya conseguido una excepción temporal, el problema de fondo subsiste (tanto para Laia como para otras personas con síndrome de Down). El asunto estriba en que los reglamentos y procedimientos de la mayor parte de federaciones deportivas no están pensados para facilitar el ejercicio del deporte de forma inclusiva (adaptados a la situación de la persona que quiere hacer deporte con sus compañeros), sino que se centran en reglas basadas sólo en el criterio de edad y no en la realidad de su situación.

Sería necesario partir de la base de que en la etapa educativa es habitual encontrar a personas con síndrome de Down que participan con sus compañeros con una pequeña diferencia de edad, por motivos tanto de ajuste psicológico y pedagógico como de condiciones físicas. Del mismo modo, en el ámbito deportivo, las personas de dicho colectivo deberían participar del ejercicio del deporte entre compañeros semejantes, aunque haya diferencias en sus edades, por lo que no es lógico que el reglamento no contemple estos casos. En el fondo, se trata de un problema de no abordar la inclusión del deporte en personas con discapacidad intelectual, y de preferir soluciones específicas o separadas, antes que soluciones integradoras o inclusivas. Es un enfoque antiguo que debería trabajarse y superarse.

El objetivo último es que cualquier niño, joven y adulto (da igual su situación de discapacidad) pueda ejercer el deporte entre iguales y semejantes, sin tener que ser apartado a competiciones o clubes específicos con personas con su misma discapacidad. Así lo dicta la  Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad en su Art. 30º. 5.a):

 «A fin de que las personas con discapacidad puedan participar en igualdad de condiciones con las demás en actividades recreativas, de esparcimiento y deportivas, los Estados Partes adoptarán las medidas pertinentes para alentar y promover la participación, en la mayor medida posible, de las personas con discapacidad de las actividades deportivas generales a todos los niveles»

Teniendo en cuenta dicho apartado de la Convención que ratificó nuestro país en 2008, DOWN ESPAÑA demanda a la Federación de Voleibol, y por ampliación al resto de Federaciones deportivas y al Consejo Superior de Deportes, que se profundice en la real inclusión de las personas con discapacidad intelectual en el deporte modificando los actuales reglamentos deportivos.