28·03·2023

(Actualidad)

Descubre cómo resolver los problemas de conducta de los menores con síndrome de Down

La pedagoga y experta en educación inclusiva de DOWN ESPAÑA, Ana Belén Rodríguez, explica en una conferencia cómo analizar y resolver conductas inadecuadas en la infancia.

Dentro del ciclo de Conferencias Down, ideado por la Federación para dar apoyo a las familias de personas con síndrome de Down y a los profesionales que les atienden, celebramos la pasada semana una nueva sesión: Cómo ayudarte con los problemas de conducta de tus hijos con síndrome de Down.

En ella, la asesora de educación inclusiva de DOWN ESPAÑA, Ana Belén Rodríguez explicó a los asistentes a la charla on line cómo prevenir, identificar y resolver los problemas de conducta de los niños y niñas con síndrome de Down.

Rodríguez comenzó la sesión, enmarcada en el ‘Programa convive’ del Ministerio de Educación y Formación Profesional,  señalando que en muchas ocasiones “las conductas inadecuadas realmente son necesarias para adquirir personalidad y una serie de habilidades como tolerancia a la frustración, la capacidad de autocontrol y la resolución de conflictos”. Por ello, es esencial entenderlas y así poder actuar.

Durante la infancia, según apuntó la experta, es cuando aparecen esas conductas en forma de berrinches o pataleteas, y durante la adolescencia es en forma de rebeldía. Para saber si estas conductas se vuelven un problema, hay que tener en cuenta si una serie de factores: la frecuencia con la que se producen, el tiempo que duran esas reacciones y si están afectando al desarrollo del niño a nivel social, familiar o de aprendizaje.

“Para comprender estos problemas es importante que los veamos desde otra perspectiva porque siempre, detrás de niño con problemas de conducta hay un niño que sufre, que se aparta de amigos y familia, que tiene dificultades en las habilidades sociales. Siempre hay una necesidad. El niño está diciendo algo y si mantenemos una mirada respetuosa entenderemos que los problemas de conducta son una oportunidad única para darle habilidades y hacerle feliz”, explicó Rodríguez.

Por ello, una vez detectado el problema, tal y como señaló la experta, “hay dos formas de analizarlo: viendo sólo el problema y culpar y castigar al niño por su comportamiento, o yendo más allá de la conducta y comprender que ese comportamiento implica algo más”.

“Si queremos resultados favorables, no podemos fijarnos únicamente en el niño, sino también nuestro comportamiento o respuesta como adultos. Lo que necesita nuestro hijo para querer aprender de nosotros es la confianza”

Rodríguez también quiso explicar cómo para ella, existen tres tipos o estilos de padres de manera metafórica:

-Padres y madres gelatina, aquellos que no saben decir que no, les cuesta poner normas y limitan, sobreprotegen y disculpan mal comportamiento de sus hijos. Las consecuencias que derivan de este estilo de educación son: provocar a los niños un sentimiento de inseguridad cuando estén lejos del contexto familiar, frustración al encontrar límites, dificultades en relaciones sociales.

-Padres y madres huevo duro: Son demasiado exigentes en cuanto a la madurez de sus hijos. Les castigan y gritan como medida de cambio. Como consecuencia sus hijos tendrán poca madurez, impulsividad y poca autonomía, pues se acostumbran a que les digan lo que tienen que hacer en todo momento.

-Padres y madres aguacate: parecen blandos por fuera, pero por dentro son empáticos y utilizan las dos herramientas más valiosas para la educación: el diálogo y la reflexión. Explican las normas y los derechos a sus hijos y les dejan espacio para autonomía.

“No se trata de alcanzar la perfección, pero sí de mejorar y dejar de transitar de un lado a otro hasta encontrar el equilibrio”

Además, la asesora en educación ofreció una serie de pautas para intervenir cuando la prevención de los problemas de conducta no ha sido eficaz. “Nuestra actitud puede cambiarlo todo”. “Lo primero es entender y adentrarse en el mundo del niño, y después es necesario trabajar los retos y habilidades”

Para finalizar, antes de pasar a resolver las dudas de los asistentes, la experta resaltó la importancia de la rutina y destacó el siguiente mensaje:

“Aprende a ver por los ojos de tu hijo, escuchas con sus oídos y sentir con su corazón para saber qué necesita”.

Conferencia completa: