11·09·2019

(Actualidad)

Así es George Wildgust, uno de los hombres con síndrome de Down más longevos del mundo

Este británico apasionado del baile ha celebrado su 77º cumpleaños rodeado de sus familiares.

Cumplir años suele ser motivo de alegría, pero en el caso de George lo es mucho más, pues cuando nació, los médicos estimaron que el pequeño no superaría los 10 años por tener síndrome de Down. Hoy es un hombre feliz y jovial que acaba de celebrar sus 77 años de edad. Una vida activa y una salud de hierro, han hecho posible que este hombre tan entusiasta sobrepase por muchos años la esperanza de vida de las personas con síndrome de Down.

Actualmente, quienes nacen con dicha trisomía suelen vivir hasta los 60 años, una cifra que durante los últimos 20 años no ha parado de crecer. George nació en 1942 y la realidad que vivían entonces las personas de su condición era muy diferente a la de hoy en día. Afortunadamente, tanto los avances científicos como el cambio de perspectiva de la sociedad hacia las personas con síndrome de Down, favorecen que sus vidas puedan ser mucho más plenas y largas.

A pesar de las dificultades que ha podido tener George a lo largo de su vida, como cualquier otra persona, a sus 77 se encuentra perfectamente. Según explica su sobrina a la cadena británica BBC, “lo que le mantiene así de bien es el baile. Le apasiona“. George vive en Nottingham, Inglaterra, en una residencia en la que recibe a su familia, baila, ve programas de baile y pinta, algo que le relaja mucho.

Calidad de vida

Hace apenas 25 años, la esperanza de vida de las personas con síndrome de Down se situaba en torno a los 30 años. Parece increíble que en tan poco tiempo haya aumentado tanto, pero sin duda, ha sido la investigación y el desarrollo científico y sanitario lo que ha propiciado dicho cambio.

Son varias las patologías que se encuentran de manera común en personas que tienen síndrome de Down –hipertiroidismo, infecciones de repetición, neumonías…-, pero los avances mencionados unidos al diagnóstico precoz consiguen que ciertas dolencias se puedan tratar adecuadamente. Por ejemplo, uno de los principales factores que, hasta hace unos años, suponía un verdadero reto para la salud de las personas de este colectivo son las cardiopatías. Aproximadamente, el 45% de los bebés que nacen con síndrome de Down sufren alguna. Sin embargo, gracias al desarrollo de investigaciones y de técnicas muy precisas, los niños recién nacidos con alguna dolencia en el corazón pueden recibir el tratamiento adecuado inmediatamente o si es necesario, ser operados a sus pocas horas o días de vida con unos resultados realmente positivos.

La evolución de la medicina en este sentido ha beneficiado tanto la salud de las personas con síndrome de Down, que cada vez son más los ejemplos de personas que superan los 70 años con dicha trisomía. Por todo ello, desde DOWN ESPAÑA reivindicamos la necesidad de un aumento de la inversión dedicada a la investigación del síndrome de Down, así como del resto de alteraciones genéticas y de la salud en general.