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Niño


Buenas tardes. Quería hacerles una consulta porque no se cómo actuar. Tengo una buena amiga que tiene un hijo de 7 años con Down profundo. Está casada y tiene otro hijo de 5 años sin deficiencias. Los abuelos paternos viven cerca de ellos pero no pueden hacerse cargo de un niño incontrolable. El resto de la familia vive a muchos kilómetros. Tanto ella como su marido tienen estudios superiores y un buen trabajo (ella en sanidad) Ella intenta que su hijo mayor sea feliz y le permite hacer lo que le viene en gana, desde abrir la ventanilla del coche en marcha y sacar la cabeza hasta chupar la comida de los platos de los demás en vez del de el suyo (en plan reto, a ver qué dicen los demás) hasta coger la pelota con la que está jugando el hermano para agarrarla y no dejarle jugar (él no sabe y no permite que el hermano juegue). Le esconden en alto las barras de pan, que le encantan y le quitan el apetito, pero no le dicen nada cuando se sube en una silla y lo busca y se la come entera. El padre está siempre con los nervios a flor de piel porque el niño no para de gritar de día y de noche (sólo dice palabras sueltas como no, si, mío o mamá) Por las noches va de cama en cama sin dejar dormir a nadie. Se mueve, da patadas e incluso se sienta estando dormido. Su padre suele terminar por irse a dormir a casa de los abuelos. La madre no quiere darle ningún tranquilizante. Ni siquiera para dormir, tal y como le han dicho la pediatra y el consejo escolar (va a 1 colegio especial muy bueno) Ni siquiera contempla la posibilidad de medicina natural. Su otro hijo termina aislándose delante de la televisión. Su padre se pone los cascos en cuanto traspasa la puerta de la calle y no se los quita con la esperanza de no oír gritar y gritar al mayor. Ni siquiera puede hacer los deberes porque llega el hermano y le quita el libro mientras su madre sólo intenta razonar con el mayor para que se lo devuelva, pero él agarra el libro con todas sus fuerzas y se pliega sobre sí mismo. A la media hora lo suelta y al pequeño ya no le quedan ganas de hacerlo. Así es que el padre suele llevarse al pequeño a casa de los abuelos para ayudarle a estudiar. Así también evita tener que estar en casa oyendo los gritos del mayor. He visto cómo cada vez que el niño entra en una habitación los padres, el hermano y las gatas salen huyendo (la madre menos, intenta tener siempre una sonrisa para él, pero ya no puede más). Incluso llegan a encerrarse en el baño buscando un poco de paz o meterse en su dormitorio y apoyar el peso de su cuerpo contra la puerta hasta que su hijo deja de aporrearla por fuera. No digo que no le quieran. Al revés. Digo que no se puede soportar tanto grito y tanto consentimiento y, de vez en cuando, necesitan media hora solos. El problema que intuyo es que ahora, con 7 años, ya no son capaces de controlarle físicamente. Cuando coge a una gata del cuello no son capaces ni de hacerle entender que la hace daño ni tienen fuerza física para hacérsela soltar. Y mucho me temo que el niño es consciente de su fuerza y (por detalles que he visto) va a empezar a pegar a sus padres y hermano para salirse con la suya. Como las cosas suelen verse mejor desde fuera, intento que mi amiga entienda que no se puede supeditar la vida de 3 personas a la de 1 Y que su hijo no va a ser menos feliz por estar más tranquilo, pero no puedo meterme más si no quiero perder su amistad. Se que estos niños necesitan más cariño y atención que los demás, que se merecen ser felices, pero supeditar la vida y la felicidad de 3 personas no me parece justo (incluído el pequeño, que también es 1 niño y necesita cuidados y cariño) Qué actitud me recomiendan que tome con su madre? Cómo puedo hablarla? Agradecería mucho su consejo. Un saludo, Margarita

Iniciado por: Margarita · en Foro general · 27.03.2017 · 8:40 · Total lecturas: 435

Estimada Margarita,

Entiendo perfectamente su frustración y su sentimiento de impotencia ante un caso tan complejo como el que nos cuenta, difícil de resolver por la negativa continua de los padres a colaborar. Se trata de un problema de comportamiento que hay que intentar abordar con estrategias y métodos concretos, a llevar entre todos, pero especialmente los padres, que, al fin y a la postre, son los principales responsables.

Ya veo que han probado muchas cosas, sin resultado. Yo le propongo lo siguiente (aunque seguramente ya lo habrán hecho): el orientador y el tutor del centro de educaqción especial deben ser los que hablen con los padres (ambos) con claridad y crudez, exponiendo pequeños objetivos, claros y específicos, para ir mejorando las conductas del niño; y revisar periódicamente (cada quince días, por ejemplo) lo acordado.

Los padres tienen que asumir su responsabilidad y poner de su parte lo que esté a su alcance. Lógicamente necesitan ayudas, pero lo primero es su voluntad de intervenir. En esta entrevista hay que tocar fondo, es decir, tienen que salir a la luz todos los fantasmas, miedos, expectativas, dudas, sentimientos, etc. de los padres. Y a partir de ahí, ir elaborando poco a poco un plan de intervención entre todos. A veces, los padres están un poco cogidos por una serie de ideas y sentimientos subjetivos, que les agobian y les impiden actuar. Por eso le digo que hay que “tocar fondo”, ir a detalles pequeños, personales, previos a la problemática del niño. Si no hay reacción por parte de los padres, habrá que plantearse la posibilidad de ingresar al niño en una residencia. Pero no es lo más adecuado para nadie, aunque puede ser una solución transitoria.

Pienso que los padres necesitan mucha ayuda, y hay que dársela por todos lados, siempre haciéndoles ver que ellos son los principales colaboradores.

Seguimos en contacto para lo que necesite. Espero que nos escriba de nuevo para contarnos cómo van las cosas.

Mucho ánimo, suerte y un abrazo.

Isidoro Candel

Experto en Atención temprana DOWN ESPAÑA · 30.03.2017 a las 8:16

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